Dime con qué maleta viajas y te diré quién eres

Sin duda, la que no hay que facturar. Lo explica muy bien George Clooney en este trailer de Up in the air (Amor sin escalas), donde interpreta a un hombre de negocios que pasa la mayor parte de su vida entre aviones y hoteles. 

Pocos conocen las peripecias por las que pasan las maletas desde que desaparecen (a veces para siempre) por la cortinilla del mostrador de facturación hasta que son recogidas en el aeropuerto de destino. Que puede ser el JFK de Nueva York en diciembre, por ejemplo. A las ocho de la mañana. Con los termómetros marcando Farenheit 25, es decir, un frío que pela. Llegas, recoges tus pertenencias, pasas el control de pasaportes y te diriges a la salida con la estimulante perspectiva de una semana de compras y visitas en la Gran Manzana. Hasta ahí todo bien. Hasta que, ya en el hotel descubres:
Uno: que tu maleta no es tu maleta
Dos: que en vez de ropa de abrigo, la que te has llevado contiene tres biquinis, dos bañadores, un frasco de bronceador, un variado surtido de prendas veraniegas y unas gafas de sol gatunas.
¿A que da mucho miedo?

De noche, todos los gatos son pardos. Y en los aeropuertos, casi todas las maletas son marrones, grises o negras. Colores sufridos y discretos donde los haya. Tan discretos, que en la cinta transportadora los equipajes parecen idénticos. Puede que el verde fosforito o un fucsia rabioso no sean tan elegantes como el sobrio gris antracita, el negro caviar o el tono champagne, pero cuentan con la ventaja de que se ven a la legua.

Las grandes marcas se han hecho eco de la creciente demanda de equipajes en colores brillantes y, en su búsqueda de la maleta resistente, segura y llamativa están incorporando tonos sacados de la estética pop o del arte callejero, con diseños cada vez más atrevidos en sus catálogos.

Una firma tan clásica como francesa, Longchamp, no tuvo reparo en encargar a Tracey Emin, la polémica y provocadora líder de los Jóvenes Artistas Británicos (YBA), el diseño de la maleta International Woman y de otras piezas de la colección que lanzó en 2005 para celebrar el décimo aniversario de su producto estrella, la línea de bolsos y maletas plegables Le Pliage. Tumi, una marca que figura en el ajuar viajero de celebrities como Madonna, se ha asociado con el grafitero neoyorquino John Matos, conocido como Crash, para crear una serie decorada con los vibrantes motivos de este artista del spray. La colección consta de cuatro modelos diferentes de maletas, en una edición limitada a mil piezas de cada uno.

Tampoco pasan inadvertidos los delirantes estampados

(cebras, leopardos, el monte Fuji) con los que el diseñador japonés Hideo Wakamatsu decora sus series de equipajes.
La exclusiva Louis Vuittonha hecho posar con sus maletas y bolsos a famosos como el Mijail GorbachovSteffi Graf y su esposo Andre AgassiCatherine Deneuve o Sean Connery, su último fichaje. Detrás del objetivo, ahí es nada, la genial fotógrafa neoyorquina Annie Leibovtiz.Louis Vuitton-Gorbachev-Ogilvy Paris

Samsonite resta protagonismo a sus populares y casi indestructibles maletas rígidas, curtidas en remolques y bodegas de carga de todo el planeta, a favor de una nueva línea más fashion, pero sin renunciar a su proverbial robustez. Para ello investiga con materiales “inteligentes” que son capaces de deformarse por un golpe y después recuperar su forma habitual. El año pasado obtuvo el premio Best of the Best 2010 del Red Dot Design por su última familia de maletas, las de la gama Cosmolitelas maletas rígidas más livianas que ha fabricado nunca la marca estadounidense. Su peculiar forma ondulada, que le da aspecto de concha, consigue que la carcasa sea mucho más rígida.En su fabricación se emplea un nuevo material llamado cury, patentado por la marca. Esta año presenta una edición limitada Cosmolite Gold para celebrar su centenario.

Lo retro también vende. La británica Globe-Trotter aprovechó el reciente enlace principesco de Guillermo yCatalina para lanzar una colección de maletas en honor a la real pareja. Diseñada en tonos azul marino y beis con remates en marrón oscuro, al estilo de los equipajes de principios del siglo XX, la gama está compuesta por siete modelos de carcasa dura, cada uno en sus respectivas versiones William Kate.

Prada vuelve a las formas y colores de los años setenta en su nueva colección de maletas, y Trussardi celebra su centenario conla nueva línea de maletas y complementos de viaje 1911. Puro vintage.

187trussardi

El ‘trolley’ compacto y pequeño es el aliado perfecto para escaparse un fin de semana. Maletas con ruedas y asidero extensibles que no pasan de los 55 centímetros de alto, el máximo permitido por la mayoría de las aerolíneas si el viajero quiere llevarla consigo. Con ellas te evitas el fastidio de facturar antes del despegue y la espera junto a la cinta transportadora tras el aterrizaje. Como George Clooney. Casi todos las grandes marcas incluyen esta versión en sus colecciones, y hasta Ryanair, quese apunta a un bombardeo cuando de hacer cash se trata, ha puesto a la venta en su web la Samsonite Aspire V83, una maleta de cabina que cumple con los requisitos de medidas y volumen que exige la compañía. Se vende en su web por 75 euros.

Para los más atrevidos están los Suitcase StickersCuatro pegatinas tan divertidas como transgresoras. Tanto, que puedenhaceros pasar un mal rato si el personal de seguridad del aeropuerto anda con el humor bajo mínimos.

artículo de la hemeroteca de El PAÍS

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